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Historia y Arte
LA EUROPA DE LA ILUSTRACIÓN
Manifestaciones artísticas - 4ª parte
El estilo Neoclásico: arquitectura y escultura (continuación)
a arquitectura del Neoclasicismo buscó, frente a Barroco y Rococó, un
predominio de la sencillez y de la limpieza de formas. Se volvió, así, a las
líneas rectas y a los muros lisos con escasos elementos decorativos. Las
columnas fueron de nuevo el centro de interés, estableciéndose el modelo de
columna dórica con fuste acanalado. Las fachadas volvieron a reproducir las de
los templos griegos, con sencillos frontones que contenían esculturas o
relieves. El mármol y el bajorrelieve reaparecieron, desplazando el artificioso
estuco. Y, como herencia del Renacimiento, ya para entonces clásico, se
mantuvieron las cúpulas, aunque exentas de decoraciones inútiles.
El Neoclásico fue, desde luego, un arte poco original en el que predomina la copia de modelos establecidos; quizá por ello, el mayor mérito de sus mejores arquitectos fue la proporción y el sentido del ritmo en los elementos que constituyen las construcciones. La arquitectura neoclásica por excelencia hay que buscarla en edificios civiles de carácter público, como museos, bolsas de comercio, teatros, hospitales, bibliotecas o en ciertos planteamientos urbanísticos, sobre todo plazas abiertas en las que confluyen varias vías y que contienen algún monumento o fuente en el centro.
Difundida por toda Europa, la arquitectura neoclásica realizó sus obras más significativas en el último tercio del siglo XVIII y en los primeros años del siglo XIX, pero el estilo se mantuvo vigente varias décadas más.
En Francia, el estilo sufrió un impulso en el periodo napoleónico, pues las formas clásicas encajaron bien con la idea imperial de Napoleón. Ahora bien, ya antes se habían realizado obras como el Panteón de París, realizado por Soufflot. Otras construcciones neoclásicas francesas destacables son: la Iglesia de la Madeleine o el Arco de triunfo de la plaza de la Estrella.
Fachada de la Iglesia de la Madeleine (París)
En Alemania pueden señalarse como ejemplos de esta arquitectura la Ópera de Berlín (de Knobeldorf), la Puerta de Brandenburgo (de Langhans) y ya en el siglo XIX, la Gliptoteca de Munich.
En Inglaterra, ya comenzado el siglo XIX, se levantaron el Museo Británico (de Smirke) y la Galería Nacional (de Wilkins).